¡¡Todos fuera!!! fue lo único que acerté a decir.
Estábamos desayunando. Alberto con su característica tranquilidad dijo ¿no sienten eso?
En ese preciso momento comencé a sentirlo, era un terremoto. Empezó poco a poco y en pocos segundos todo se estaba moviendo y el suelo había dejado de ser sólido y se movía como si debajo tuviéramos agua, como si estuviéramos sobre una barca.
Fue cuando dije de salir y corrimos fuera del edificio donde desayunábamos y salimos al patio central del hotel, en teoría fuera del alcance de los posibles derrumbamientos.
El terremoto fue ganando intensidad y por unos momentos pensé que íbamos a vivir un gran terremoto. Daba bastante miedo, pero afortunadamente no fue así y en pocos se fue parando y lo que si que me daba miedo es que pudiera volver a empezar a sacudir otra vez.
Pero terminó. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza durante los segundos que duraron los temblores. Pensé fugazmente que se habían acabado mis vacaciones y que todo se iba a derrumbar y que habría muertos. Pensé que si yo me salvaba me quedaría a ayudar en lo que pudiera, pensé en mi gente, mi amor y mis hermanos allá en mi país, en fin, es increíble como funciona la mente humana y lo relativo que es el tiempo, pues en cuestión de segundos tu cerebro se activa al limite y tus pensamientos se agolpan en segundos. Dicen que cuando vas a morir ves pasar rápidamente tu vida como si fueran diapositivas.. ayer pasó algo parecido. Menos mal que todo quedó en el susto. Aún no me he enterado de la magnitud que ha tenido en la escala Richter.
Estamos en Hsipaw, una pequeña ciudad en las montañas desde donde se pueden hacer excursiones o trekking a las aldeas Shan que se dispersan por las montañas.
Para llegar aquí desde Mandalay tuvimos que coger un autobús mugriento, que yo creo que no lo habían lavado desde el día que lo compraron. Los asientos eran estrechísimos y no cabías sentado normalmente, era imposible, porque el sitio de las piernas estaba ocupado con las mercancías que lleva este autobús de transporte de pasajeros pero que a su vez hace de transporte de mercancías. Esta vez la carga principal eran cajas de madera llenas de tomates sobre las que teníamos que andar para entrar y salir del autobús cuando paraba, o sea que yo creo que parte de la mercancía acabó convertida en salsa de tomate. Como bien dijeron Marisa y Yolanda, mi vecina de barrio que encontré en Mingun, ese viaje de autobús que ellas ya habían realizado anteriormente fue un viaje a los infiernos. Era el primer viaje en autobús que hacíamos por el país y nos fue a tocar el autobús más cutre que debe seguir circulando por Myanmar. El equipaje iba amontonado en la parte trasera del autobús porque en los maleteros laterales llevaban otras mercancías. Recuerdo que en una parada abrieron el portón de debajo de mis asientos y sacaron..... ¡¡ tres bombonas de butano !! jajajaja... así, sin cortarse un pelo.
Por suerte la tortura se pasó pronto y llegamos más o menos bien al no tener que compartir nuestro asiento con nadie más y poder estirarnos relativamente.
En Hsipaw fuimos al Lilly hotel, el que nos recomendaron Marisa y Yolanda.
Nos gustó mucho, lo han abierto hace apenas tres meses y está totalmente nuevecito y muy, muy limpio. Seguramente será el mejor hotel que disfrutemos en este viaje. Gracias chicas. El señor que lo dirige es médico y tiene un dispensario junto a la recepción del hotel. Lo llamamos mister doctor y es un hombre muy majete y simpático.
Después de haber pasado por Mandalay, con su contaminación, su intenso tráfico, sus ruidos... esto me parece el paraiso. Es una localidad muy tranquilita rodeada de campos.
Por la tarde nos vamos a dar una vueltecita por los alrededores para ver un poco el ambiente. Llegamos a una escuela budista, donde los niños-monje con sus cabezas rapadas y sus túnicas color vino dan clase y recitan todos a la vez la lección. Afuera, en el patio otros niños-monje juegan y montan en bicicleta y otros niños que no son monjes juegan con escopetas de plástico. Son los matones del barrio y tienen hasta cara de malos.
Me hace mucha gracia verlos juntos porque están escenificando y tomando el papel de los que mandarán en el país en el futuro: curas y militares.
En las afueras de la ciudad se levantan muchas casas tribales, aquí la etnia predominante son los Shan. El ambiente es muy agradable, la gente es estupenda. Siempre te dedican una bellísima y sincera sonrisa, todo un valioso regalo en los tiempos que corren por nuestro país.
Conocimos a Sebastian, un francés trotamundos que se unirá a nosotros en el trekking que haremos mañana a la aldea de Pankam. Yo he decidido que no me voy a quedar a dormir por la noche en la aldea y que me volveré. Alberto, Esther y Sebastian si que se quedarán a dormir y volverán al día siguiente por la tarde.
Me apetece un poco de relax y tomarme algún día con calma. Queda la mitad del viaje todavía y me viene muy bien este sitio para darme un respiro. No tener que salir corriendo todos los días a ver algo o a coger algún medio de transporte para llegar a otro sitio. Estos chicos se vuelven antes, yo me quedaré más tiempo y quiero guardar un poco de fuerzas para el tramo final del viaje. Me apetece mucho ver esa zona del sur, aunque como está fuera del circuito más turístico del país creo que voy a echar de menos hablar en español con alguien, y a lo mejor hasta hecho de menos hablar en inglés, quién sabe... Muchos no me creen cuando les digo que la vida del turista es muy dura. Tienes momentos buenísimos, pero también hay momentos no tan buenos.
Por la mañana y después del terremoto nos ponemos en marcha. Tenemos largas horas de camino. Con ayuda del Dr. y sus mapas caseros, con los nombres de los pueblos que tenemos que atravesar escritos en birmano nos sentimos suficientemente seguros para emprender el trekking sin ningún guía. Nos alegramos mucho de haberlo hecho así pues en el camino nos cruzamos con un grupo de 7 u 8 personas que iban con un guía y no pintaba nada bien. Iban muy deprisa y sin parar a hablar con la gente, el principal y más gratificante atractivo para hacer esta excursión.
Nosotros, con nuestro pequeño grupo de 4 personas íbamos totalmente a nuestro aire disfrutando del momento. Enseguida notamos la diferencia. La gente se asomaba a mirarnos, nos saludaban efusivamente, curiosean y a poco que les hagas caso y les devuelvas el saludo te regalan unas hermosísimas sonrisas. Cómo me gusta esto.
Aquí en estos pueblos está la esencia de Myanmar. La calidez, la ingenuidad , la dignidad y la amabilidad de estas gentes aisladas del resto del mundo por la dictadura militar durante más de 50 años. Se nota que ha habido muy poco turismo por aquí y que aún no se han quemado de ver turistas.
Entre los cultivos de arroz, de judías y de maiz, se levantan estos precarios pueblos con sus casas construidas enteramente de bambú. Los gruesos troncos de bambú forman vigas, escaleras y columnas. Con sus fibras entretejidas forman las paredes y los tejados suelen ser de cinz.
Apenas hay casas con electricidad pero algunas aprovechan la fuerza del pequeño río y montan norias con las que mueven un alternador y generan electricidad. Me encantan los orientales, son gente de lo más práctica e ingeniosa.
Han cosechado el maiz y con un aparato que acoplan a las norias aprovechan la fuerza del agua para desgranar las mazorcas y luego extienden el grano sobre lonas para que se seque bajo los rayos del sol.
Hoy es domingo y no hay colegio. Los niños juegan por los campos. Los vemos correr y saltar con la soltura y habilidad que sólo tienen los niños libres. Incluso los más pequeños. Me sorprende ver cómo una niña de menos de 2 años que apenas puede andar, sube y baja a rastras por una alta y empinada escalera de madera para subir a una pagoda. Esto es impensable en Europa. Su madre ya estaría corriendo histérica a "salvar" a su hijo y le privaría de esa autoconfianza e independencia que tan bien le vendrá cuando sea más mayor. Vale, es verdad que también le privará de llevarse algun chichón, pero creo que en Europa se sobreprotege a los niños y se crían bastante tontitos.
Es un placer andar por estos caminos llenos de grandes flores amarillas. Hay miles y miles de mariposas y las grandes de alas de pájaro nos alegran el camino con sus bellos colores y sus vuelos casi acrobáticos. Las gallinas acompañadas de un montón de pollitos corretean libres junto al río, picoteando y cazando saltamontes y también alguna que otra rana. Así están de ricos luego los huevos que ponen, no como esos que comemos de las granjas industrializadas.
Acompaño a los chicos durante casi cinco horas y en el último pueblo antes de que lleguen a su destino me doy media vuelta pues aún me quedan casi 4 horas de bajada. Les doy el relevo y los dejo en compañía de una señora de Oregón que hemos alcanzado en el camino y que viaja con sus dos guapísimas hijas gemelas de 10 años y que por lo que hablo con ellas me resultan encantadoras. Hablan muy bien el español porque tuvieron una niñera mexicana que les enseñó el idioma. Qué suerte, aprender 2 idiomas así sin esfuerzo cuando aprendes a hablar..
Empiezo el largo descenso. Me gustan mucho las vistas al fondo del valle, con sus montañas difuminadas por la neblina en la distancia. Vuelvo a atravesar los poblados que pasamos por la mañana y la gente con la que estuvimos por la mañana me saluda aún más amistosamente pues ya me conocen.
Cuando llego al tramo del río veo que hay mucha gente que se está bañando, pero no bañándose por placer para refrescarse, sino bañándose con jabón ya que en sus casas no hay agua corriente y para cocinar usan el agua de pozos. En el río se lavan ellos y sus ropas. También están bañando a sus búfalos de agua que enseguida se sabe por qué tienen ese nombre pues se les ve disfrutar enormemente dentro del agua.
La verdad es que aquí la vida va a otro ritmo, pausada, reposada, placentera... Me vienen imágenes de mi infancia, cuánto me hubiera gustado vivir en un sitio como este..
Hoy cuando me levanté me dijeron que había habido otro fuerte terremoto de madrugada, que se movieron las camas y la gente salió corriendo de las habitaciones, pero yo esta vez ni me enteré. Debía de estar profundamente dormido después de la larga y dura caminata del día anterior.
Me levanté sin prisas, sin madrugar. Me apetecía tener una mañana tranquila sin tener que salir corriendo a ninguna parte, dejarme llevar y disfrutar del lugar.
Me entero de que la magnitud del terremoto ha sido de 6,8 puntos en la escala Ritcher y que el epicentro ha sido en Shwebo, una ciudad a 150 kilómetros en linea recta de aquí. Ha habido 13 muertos y más de 40 heridos, y se ha derrumbado un puente sobre unas barcas que había debajo. El terremoto se ha sentido con fuerza en Mandalay donde ha habido escenas de pánico y la gente se ha echado a la calle y se han desplomado algunas cornisas de casas pero sin más consecuencias. Muy cerca de Mandalay está la falla de Sagaing, donde estuvimos el otro día y que ya os comenté que un fuerte terremoto había destrozado el zócalo de la gran pagoda de Mingún. Dicen que también se ha sentido con menor intensidad en Bangladesh y en Bangkok.
Esta noche me ha comentado Esther que anoche apenas pegaron ojo pues en Pankam, el pueblo donde se quedaron a dormir ha habido otros 3 terremotos y que por la noche tuvieron que salir corriendo de la casa donde dormían.
Yo por la mañana intento conectarme como sea a internet pues ayer no hubo manera. Así me doy cuenta de que en España ha debido salir en la tele y mis hermanos y Blanca están preocupados. Les escribo para decirles que estoy bien y me informo de lo que ha pasado.
Luego me vuelvo a sumergir en el mundo de los Shan, en sus campos de arroz y sus aldeas atemporales, lejos de las noticias y del bullicio de las ciudades. Me voy a ver unas cataratas que hay en esta zona. Son espectaculares, un salto que calculo será de unos 70 metros y que dibuja un velo sobre la pared por la que cae. En el camino me vuelvo a encontrar con gente adorable que trabaja el campo. Los campesinos cortan con sus hoces las espigas del arroz. Filas de campesinos avanzan a la par cortando las gavillas que ponen a secar al sol, luego llegará el momento de trillarlas. Otros pelan las mazorcas del maiz, otros pasean a sus búfalos de agua. La vida vuelve a tener otro ritmo.
Pero no todo es belleza aquí. La vida parece bastante dura, esta gente es muy fuerte. De regreso de mi excursión a las cascadas paso por un vertedero de donde salen grandes columnas de humo de la basura ardiendo. Hay gente rebuscando en las basuras, la vida no parece tan fácil para ellos, pero aún así te dedican unas hermosas sonrisas cuando te acercas a interesarte por lo que hacen.
Luego atravieso un cementerio. Está dividido en partes, hay parte budista, china, cristiana, musulmana e hinduista. Las distintas religiones que hay en el país tienen sus respectivas partes del cementerio.
Precisamente hoy están quemando a dos hinduistas. Son dos grandes hogueras, con mucha más madera de la que utilizan en Benarés, en la India. O sea que me acerco a ver pero aquí no quedará ningún resto, sólo cenizas. Puedo ver los huesos y el cráneo convirtiéndose en ceniza... En Benarés, como no tienen para comprar toda la madera necesaria para quemar completamente a sus muertos, los dejaban a medio quemar antes de tirarlos al Ganges. Allí veías todas las fases de la cremación, desde cómo empieza a chorrear y a gotear la grasa de los cuerpos cuando empezaban a quemarlos, cómo se reventaban con el calor y se cocían los intestinos y cómo al final cuando ya no había más madera que quemar, sacaban los restos, que solían ser el cráneo y parte de la columna, ennegrecidos, y los tiraban al río. Aquí es diferente, no quedará ningún resto por lo que puedo apreciar.
Lo que más me sorprende es que un grupo de niños que acaba de salir de la escuela corretea y juega a pocos metros de las piras funerarias sin darle mayor importancia. Juegan con arcos y flechas de bambú y me uno a sus juegos y nos lo pasamos muy bien mientras a nuestro lado los cuerpos de los dos hinduistas se consumen poco a poco.
Esta gente tiene muy asumida la vida y la muerte, no parece que para ellos morir suponga la gran tragedia que es para nosotros. No aparentemente. Y la vida y la muerte se entremezclan como parte de lo cotidiano, parte de una sinfonía que se representa cada día y de la que nadie consigue evadirse. Hoy unos cuantos murieron por culpa de un terremoto, pero muchos más murieron por otras muchas causas menos llamativas. Disfrutemos lo que tenemos, porque algun día seremos nosotros los que estaremos en el otro lado.
Diarios de viaje contados desde la silla de un cibercafé en algún lugar del planeta
lunes, 12 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
Objetivo Birmania 3 : El gran Ayeyarwady y sus miles de templos
La cueva estaba literalmente tapizada de figuras de Buda. Habia miles y miles de ellas, de todos los tamanos y estilos y quedaban pocos rincones libres de figuras. En esta sala de la cueva habian formado laberintos de estatuas que ascendian verticalmente por las paredes.
El efecto era extrano, demasiado recargado, demasiado asfixiante, era bastante obsesivo semejante concentracion de figuras de Buda. Parecia un lugar sacado de una pesadilla donde todo se repite una y otra vez. Ibas andando por la cueva y solo encontrabas Budas y mas Budas.
Estabamos en las cuevas de Pindaya que posiblemente sea el lugar del mundo donde mas imagenes de Buda haya concentradas en menor espacio, vamos, una especie de disneylandia del budismo y que casi raya en la obsesion.
En Tailandia y Vietnam ya habia estado en otras cuevas templo y me habian gustado mas, eran mas armoniosas, combinaban el atractivo de la cueva natural con imagenes y altares pero aqui en Pindaya, la cueva practicamente habia desaparecido pues el suelo estaba totalmente alicatado y las paredes tapizadas con las imagenes que durante siglos han ido donando la gente y que se sigue donando hoy en dia. El ultimo recuento de hace 2 anios era de 8500 figuras pero seguro que hay muchas mas porque vimos donaciones recientes, incluso de gente espanola.
Lo que si que me gusto es otra cueva en la que habian puesto una estatua gigante de un Buda sentado, de 15 metros de altura, muy majete el, y ya sabeis lo que les gustan las lucecitas y los colorines a los orientales, pues ahora le ponen lucecitas y neones a todo, por la noche la forma de las estupas y pagodas destaca con guirnaldas de estas lucecillas y algunos altares tambien las incorporan en sus imagenes con mejor o peor resultado. Pues bien, aqui en el enorme buda el efecto era bastante espectacular y si te quedabas mirando las luces que irradiaban de su pecho llegabas a quedarte hipnotizado a ratos.
Habiamos alquilado un coche para que nos llevase desde lago Inle hasta Mandalay pasando por las cuevas de Pindaya. Atras quedaban los ratos agradables con las gentes del lago, los huertos flotantes, los paseos en bicicleta, los mercados abarrotados de gente de las etnias Inthen y Pa-O con sus atuendos caracteristicos y sus bocas desdentadas y tenidas de rojo por su adiccion a mascar la nuez de betel que les hace escupir constantemente grandes cantidades de saliva completamente roja tinendo los suelos a lo largo y ancho del pais. Creo que es el pais donde mas betel he visto comer, mas incluso que India e Indonesia.
Por delante de nosotros el paisaje nos deleitaba con bellas estampas de un mundo rural y agricola sacado del pasado. Los campos eran mosaicos de vivos colores, el intenso verde contrastaba con el amarillo vivo y las gentes trabajaban duramente en un sistema arcaico de agricultura, el mismo que conocieron nuestros abuelos y donde todo se hacia a mano ayudados por animales.
En los margenes de la carretera hay muchisimos carros de bueyes, ahora es la recoleccionde la col y los carros estan repletos de ellas, bellamente colocadas, formando filas perfectas. Alli en la carretera vuelven a ser descargadas de una en una y cargadas en camiones siguiendo el mismo patron ordenado y perfecto, logrando un efecto muy estetico.
Despues de muchos kilometros de un paisaje similar entramos en una amplia zona despoblada, aqui solo hay selva y montanas durante muchos kilometros, empieza a caer el sol y desde la altura del puerto que atravesamos el paisaje es formidable, la selva abraza ininterrumpidamente todas las montanas que abarca nuestra vista y con la luz del atardecer las sombras se apoderan de los barrancos dibujando perfectamente el contorno de las montanas. Es una imagen muy bella, pero al mismo tiempo pienso que ojala no se rompa el coche en este paraje porque aqui podriamos pasar horas hasta que vinieran a buscarnos desde algun lugar habitado.
Finalmente llegamos a nuestro destino, la ciudad de Mandalay, la segunda ciudad mas importante del pais con mas de un millon doscientos mil habitantes. Sera nuestro campo base para visitar algunos puntos de interes de la zona. La llegada a la ciudad es caotica, el trafico es muy intenso mucho antes de llegar a la ciudad y los faros de los coches alumbran una intensa contaminacion, el humo negro de los motores se queda flotando junto al suelo formando una capa de casi un metro de altura, realmente hay muchisima contaminacion de humo en esta ciudad que ahora que la atravesamos parece interminable.
No hemos tenido la precaucion de reservar hotel y los cuatro primeros hoteles en los que intentamos encontrar habitacion estan llenos. Nos lo habian advertido, que este anio habian dado visado a todo el mundo que lo habia solicitado y que con la apertura del regimen estaban viniendo miles y miles de turistas a un pais que no tiene las infraestructuras para absorver semejante flujo turistico.
Era un poco desesperante. Despues de todo el dia en la carretera no teniamos sitio para dormir, yo ya me veia durmiendo en la calle o en un hotel de esos de muchisimos dolares la noche. Pero en el quinto intento hubo suerte y eso que era uno de los hoteles mejor considerados por la Lonely Planet, la biblia de los viajeros, es decir que supuestamente era el lugar menos indicado para encontrar una habitacion libre, pero aquella noche hubo suerte. Habra que reservar absolutamente todo a partir de ahora, al menos en esta zona que es donde acude el turismo de masas.
Al dia siguiente nos fuimos a hacer una excursion a Mingun, un pueblo que hay aguas arriba del enorme rio Ayeyarwady, el gran rio que recorre el pais de norte a sur.
Nos fuimos con un barco que hace la ruta y que por su comodidad y lo relajante del viaje esta lleno de turistas, aunque sin agobiar. Lo mejor es el entorno, el puerto son orillas fangosas de un barro pegajoso mezclado con capas y capas de plasticos que el rio ha ido trayendo y depositando con las sucesivas crecidas. Es impresionante lo contaminadisimo que esta este pais. Hay plasticos y basuras por todas partes. Me hace gracia que en Espana la gente ponga tanto empeno en reciclar, pagando el envase cuando lo compra, separandolo en un cubo especial de reciclaje por el que tambien tiene que pagar y que finalmente el ayuntamiento recoge una vez separado por el ciudadano y cobrandole el servicio y haciendole creer que esta salvando el mundo y que si no lo hace esta cometiendo practicamente un pecado. Como nos enganan, se tira absolutamente todo y ademas hay muchisima gente que se busca la vida recolectando lo que encuentra en estas basuras para despues revenderlo.
Hay muchos hombres cargando y descargando a mano los barcos, llevando pesadas cargas a sus espaldas por los estrechos tablones por los que se accede a los barcos, estan llenos del fango que lo cubre todo. Buufff... me parece un trabajo durisimo e insalubre.
Finalmente tambien embarcamos nosotros a traves del famoso y estrecho tablon.
Luego la travesia es de lo mas agradable y la disfruto muchisimo. Lo que parece ser un inmenso rio de mas de un kilometro de anchura resulta ser tan solo uno de sus brazos. Esta zona esta llena de grandes islas y la orilla que vemos alla lejos es solo la orilla de una de esas islas. Navegamos lentamente entre los enormes canales de este rio. Cuando llegamos a nuestro destino, Mingun, hay un tramo donde no hay ninguna isla y puedo apreciar la verdadera anchura de este rio, que calculo sera de unos 5 a 7 kilometros. Es impresionante, que cantidad tan enorme de agua.
En Mingun lo que mas llama la atencion es la inmensa estructura de lo que iba a ser la mayor estupa del mundo. Es empezo a construir en 1790 y pensaban hacerla de 150 metros de altura, pero al morir el rey se paro la obra y solo quedo el zocalo que vemos hoy en dia de 76 metros de altura. Un pedazo de construccion, la verdad, toda de ladrillo rojo. Luego, a mediados de siglo XIX un gran terremoto la resquebrajo y hoy en dia presenta enormes grietas y fisuras en su estructura dandole un aspecto aun mas extrano pues los enormes bloques estan un poco desalineados y cuando subes a lo alto de ella ves grandes y profundas grietas sobre las que tienes que saltar y trepar para poder acceder a sus distintas partes. Ademas como hay que subir descalzo al ser suelo sagrado aun es mas complicado moverte sobre la gigantesca estructura resquebrajada, pero vale la pena, la vision del valle verde salpicado de incontables estupas doradas y blancas con el gran rio deslizandose al fondo es maravillosa.
En esta zona en la que hay tanto turismo nos encontramos con dos chicas espanolas y empezamos a hablar, y claro, siempre acabas en lo mismo, que de donde eres y resulta ser que una chica, Marisa, es de Zaragoza, pero es que ademas resulta ser mi barrio y de pocas calles mas alla. El mundo es un panuelo. La otra chica, Yolanda, cualquier dia la vemos en el programa "espanoles por el mundo" porque lleva vivendo anio y medio en Ankara. Hay buena conexion y nos vamos a comer con ellas. La verdad es que es un gusto hablar en espanol con otras personas ademas de con mis compis de viaje y tambien viene muy bien la informacion que te proporcionan sobre sitios que queremos visitar y que ellas ya han estado antes.
En el barco tambien estuve hablando con otras chicas eslovacas y me estuvieron contando otra parte del viaje que hicieron y tambien obtuve informacion practica, pero luego me las encontre por la noche en la ciudad y ahi fue cuando ya decidi que dada la avalancha de turistas que han venido este invierno hay que intentar reservar con un poco de antelacion pues estas chicas se iban a ir hoy en barco hasta Bagan y resulta que anoche les dicen que han anulado sus reservas porque el barco estaba lleno, o sea que se habian quedado bastante tiradillas y decidieron irse anoche en un autobus nocturno, toda una paliza.
Hoy estuvimos visitando las antiguas capitales del reino que hay diseminadas por las orillas del Ayeyarwady: Sagaing, Inwa y Amarapura.
La verdad es que ha sido un dia muy bonito y hemos visto un montonazo de cosas, tantas que a estas horas ya mi cabeza esta un poco saturada de tanta informacion y no me voy a extender demasiado.
Sagaing se convirtio en capital de un reino Shan en 1350 y es una maravilla, pues la colina esta completamente salpicada por innumerables pagodas, estupas y monasterios. Solo puedes darte cuenta de la magnitud y esplendor que debio tener en su epoca cuando subes a lo alto de la colina y ves el resplandor de sus zedis brillando por todos los bosques circundantes. Hoy en dia es un sitio sagrado y en el viven mas de 6000 monjes y monjas budistas.
En Inwa hemos cogido un coche de caballos, si, he dicho un coche de caballos como los de antes y hemos hecho un buen recorrido entre arrozales, palmerales y bananeros descubriendo los templos y antiguos monasterios construidos con madera de teca. El chaval que nos ha llevado era un cachondo mental y nos hemos reido muchisimo con el.
En Amarapura la principal atraccion es el largo puente de madera de teca que cruza un brazo del Ayeyurwady. Tiene 1,2 kilometros de largo y las puestas de sol desde alli son realmente espectaculares. Habia chavales pescando con canas de bambu completamente metidos en el agua, sus siluetas a contraluz y las de los peces que iban sacando contrastaban con la neblina rojiza que difuminaba las estupas del fondo.
Miles de patos seguian como ovejas a sus pastores trasladandose de una parte del rio a otras, muy obedientes estos patos cruzaban por aguas poco profundas siguiendo a su pastor. Los monjes budistas pasean sobre el puente de teca y se sientan en sus bancos a disfrutar de la puesta de sol.
Viendo estas escenas me doy cuenta de que he viajado atras en el tiempo. Por fin estoy en la Birmania con la que he sonado tantas veces.
El efecto era extrano, demasiado recargado, demasiado asfixiante, era bastante obsesivo semejante concentracion de figuras de Buda. Parecia un lugar sacado de una pesadilla donde todo se repite una y otra vez. Ibas andando por la cueva y solo encontrabas Budas y mas Budas.
Estabamos en las cuevas de Pindaya que posiblemente sea el lugar del mundo donde mas imagenes de Buda haya concentradas en menor espacio, vamos, una especie de disneylandia del budismo y que casi raya en la obsesion.
En Tailandia y Vietnam ya habia estado en otras cuevas templo y me habian gustado mas, eran mas armoniosas, combinaban el atractivo de la cueva natural con imagenes y altares pero aqui en Pindaya, la cueva practicamente habia desaparecido pues el suelo estaba totalmente alicatado y las paredes tapizadas con las imagenes que durante siglos han ido donando la gente y que se sigue donando hoy en dia. El ultimo recuento de hace 2 anios era de 8500 figuras pero seguro que hay muchas mas porque vimos donaciones recientes, incluso de gente espanola.
Lo que si que me gusto es otra cueva en la que habian puesto una estatua gigante de un Buda sentado, de 15 metros de altura, muy majete el, y ya sabeis lo que les gustan las lucecitas y los colorines a los orientales, pues ahora le ponen lucecitas y neones a todo, por la noche la forma de las estupas y pagodas destaca con guirnaldas de estas lucecillas y algunos altares tambien las incorporan en sus imagenes con mejor o peor resultado. Pues bien, aqui en el enorme buda el efecto era bastante espectacular y si te quedabas mirando las luces que irradiaban de su pecho llegabas a quedarte hipnotizado a ratos.
Habiamos alquilado un coche para que nos llevase desde lago Inle hasta Mandalay pasando por las cuevas de Pindaya. Atras quedaban los ratos agradables con las gentes del lago, los huertos flotantes, los paseos en bicicleta, los mercados abarrotados de gente de las etnias Inthen y Pa-O con sus atuendos caracteristicos y sus bocas desdentadas y tenidas de rojo por su adiccion a mascar la nuez de betel que les hace escupir constantemente grandes cantidades de saliva completamente roja tinendo los suelos a lo largo y ancho del pais. Creo que es el pais donde mas betel he visto comer, mas incluso que India e Indonesia.
Por delante de nosotros el paisaje nos deleitaba con bellas estampas de un mundo rural y agricola sacado del pasado. Los campos eran mosaicos de vivos colores, el intenso verde contrastaba con el amarillo vivo y las gentes trabajaban duramente en un sistema arcaico de agricultura, el mismo que conocieron nuestros abuelos y donde todo se hacia a mano ayudados por animales.
En los margenes de la carretera hay muchisimos carros de bueyes, ahora es la recoleccionde la col y los carros estan repletos de ellas, bellamente colocadas, formando filas perfectas. Alli en la carretera vuelven a ser descargadas de una en una y cargadas en camiones siguiendo el mismo patron ordenado y perfecto, logrando un efecto muy estetico.
Despues de muchos kilometros de un paisaje similar entramos en una amplia zona despoblada, aqui solo hay selva y montanas durante muchos kilometros, empieza a caer el sol y desde la altura del puerto que atravesamos el paisaje es formidable, la selva abraza ininterrumpidamente todas las montanas que abarca nuestra vista y con la luz del atardecer las sombras se apoderan de los barrancos dibujando perfectamente el contorno de las montanas. Es una imagen muy bella, pero al mismo tiempo pienso que ojala no se rompa el coche en este paraje porque aqui podriamos pasar horas hasta que vinieran a buscarnos desde algun lugar habitado.
Finalmente llegamos a nuestro destino, la ciudad de Mandalay, la segunda ciudad mas importante del pais con mas de un millon doscientos mil habitantes. Sera nuestro campo base para visitar algunos puntos de interes de la zona. La llegada a la ciudad es caotica, el trafico es muy intenso mucho antes de llegar a la ciudad y los faros de los coches alumbran una intensa contaminacion, el humo negro de los motores se queda flotando junto al suelo formando una capa de casi un metro de altura, realmente hay muchisima contaminacion de humo en esta ciudad que ahora que la atravesamos parece interminable.
No hemos tenido la precaucion de reservar hotel y los cuatro primeros hoteles en los que intentamos encontrar habitacion estan llenos. Nos lo habian advertido, que este anio habian dado visado a todo el mundo que lo habia solicitado y que con la apertura del regimen estaban viniendo miles y miles de turistas a un pais que no tiene las infraestructuras para absorver semejante flujo turistico.
Era un poco desesperante. Despues de todo el dia en la carretera no teniamos sitio para dormir, yo ya me veia durmiendo en la calle o en un hotel de esos de muchisimos dolares la noche. Pero en el quinto intento hubo suerte y eso que era uno de los hoteles mejor considerados por la Lonely Planet, la biblia de los viajeros, es decir que supuestamente era el lugar menos indicado para encontrar una habitacion libre, pero aquella noche hubo suerte. Habra que reservar absolutamente todo a partir de ahora, al menos en esta zona que es donde acude el turismo de masas.
Al dia siguiente nos fuimos a hacer una excursion a Mingun, un pueblo que hay aguas arriba del enorme rio Ayeyarwady, el gran rio que recorre el pais de norte a sur.
Nos fuimos con un barco que hace la ruta y que por su comodidad y lo relajante del viaje esta lleno de turistas, aunque sin agobiar. Lo mejor es el entorno, el puerto son orillas fangosas de un barro pegajoso mezclado con capas y capas de plasticos que el rio ha ido trayendo y depositando con las sucesivas crecidas. Es impresionante lo contaminadisimo que esta este pais. Hay plasticos y basuras por todas partes. Me hace gracia que en Espana la gente ponga tanto empeno en reciclar, pagando el envase cuando lo compra, separandolo en un cubo especial de reciclaje por el que tambien tiene que pagar y que finalmente el ayuntamiento recoge una vez separado por el ciudadano y cobrandole el servicio y haciendole creer que esta salvando el mundo y que si no lo hace esta cometiendo practicamente un pecado. Como nos enganan, se tira absolutamente todo y ademas hay muchisima gente que se busca la vida recolectando lo que encuentra en estas basuras para despues revenderlo.
Hay muchos hombres cargando y descargando a mano los barcos, llevando pesadas cargas a sus espaldas por los estrechos tablones por los que se accede a los barcos, estan llenos del fango que lo cubre todo. Buufff... me parece un trabajo durisimo e insalubre.
Finalmente tambien embarcamos nosotros a traves del famoso y estrecho tablon.
Luego la travesia es de lo mas agradable y la disfruto muchisimo. Lo que parece ser un inmenso rio de mas de un kilometro de anchura resulta ser tan solo uno de sus brazos. Esta zona esta llena de grandes islas y la orilla que vemos alla lejos es solo la orilla de una de esas islas. Navegamos lentamente entre los enormes canales de este rio. Cuando llegamos a nuestro destino, Mingun, hay un tramo donde no hay ninguna isla y puedo apreciar la verdadera anchura de este rio, que calculo sera de unos 5 a 7 kilometros. Es impresionante, que cantidad tan enorme de agua.
En Mingun lo que mas llama la atencion es la inmensa estructura de lo que iba a ser la mayor estupa del mundo. Es empezo a construir en 1790 y pensaban hacerla de 150 metros de altura, pero al morir el rey se paro la obra y solo quedo el zocalo que vemos hoy en dia de 76 metros de altura. Un pedazo de construccion, la verdad, toda de ladrillo rojo. Luego, a mediados de siglo XIX un gran terremoto la resquebrajo y hoy en dia presenta enormes grietas y fisuras en su estructura dandole un aspecto aun mas extrano pues los enormes bloques estan un poco desalineados y cuando subes a lo alto de ella ves grandes y profundas grietas sobre las que tienes que saltar y trepar para poder acceder a sus distintas partes. Ademas como hay que subir descalzo al ser suelo sagrado aun es mas complicado moverte sobre la gigantesca estructura resquebrajada, pero vale la pena, la vision del valle verde salpicado de incontables estupas doradas y blancas con el gran rio deslizandose al fondo es maravillosa.
En esta zona en la que hay tanto turismo nos encontramos con dos chicas espanolas y empezamos a hablar, y claro, siempre acabas en lo mismo, que de donde eres y resulta ser que una chica, Marisa, es de Zaragoza, pero es que ademas resulta ser mi barrio y de pocas calles mas alla. El mundo es un panuelo. La otra chica, Yolanda, cualquier dia la vemos en el programa "espanoles por el mundo" porque lleva vivendo anio y medio en Ankara. Hay buena conexion y nos vamos a comer con ellas. La verdad es que es un gusto hablar en espanol con otras personas ademas de con mis compis de viaje y tambien viene muy bien la informacion que te proporcionan sobre sitios que queremos visitar y que ellas ya han estado antes.
En el barco tambien estuve hablando con otras chicas eslovacas y me estuvieron contando otra parte del viaje que hicieron y tambien obtuve informacion practica, pero luego me las encontre por la noche en la ciudad y ahi fue cuando ya decidi que dada la avalancha de turistas que han venido este invierno hay que intentar reservar con un poco de antelacion pues estas chicas se iban a ir hoy en barco hasta Bagan y resulta que anoche les dicen que han anulado sus reservas porque el barco estaba lleno, o sea que se habian quedado bastante tiradillas y decidieron irse anoche en un autobus nocturno, toda una paliza.
Hoy estuvimos visitando las antiguas capitales del reino que hay diseminadas por las orillas del Ayeyarwady: Sagaing, Inwa y Amarapura.
La verdad es que ha sido un dia muy bonito y hemos visto un montonazo de cosas, tantas que a estas horas ya mi cabeza esta un poco saturada de tanta informacion y no me voy a extender demasiado.
Sagaing se convirtio en capital de un reino Shan en 1350 y es una maravilla, pues la colina esta completamente salpicada por innumerables pagodas, estupas y monasterios. Solo puedes darte cuenta de la magnitud y esplendor que debio tener en su epoca cuando subes a lo alto de la colina y ves el resplandor de sus zedis brillando por todos los bosques circundantes. Hoy en dia es un sitio sagrado y en el viven mas de 6000 monjes y monjas budistas.
En Inwa hemos cogido un coche de caballos, si, he dicho un coche de caballos como los de antes y hemos hecho un buen recorrido entre arrozales, palmerales y bananeros descubriendo los templos y antiguos monasterios construidos con madera de teca. El chaval que nos ha llevado era un cachondo mental y nos hemos reido muchisimo con el.
En Amarapura la principal atraccion es el largo puente de madera de teca que cruza un brazo del Ayeyurwady. Tiene 1,2 kilometros de largo y las puestas de sol desde alli son realmente espectaculares. Habia chavales pescando con canas de bambu completamente metidos en el agua, sus siluetas a contraluz y las de los peces que iban sacando contrastaban con la neblina rojiza que difuminaba las estupas del fondo.
Miles de patos seguian como ovejas a sus pastores trasladandose de una parte del rio a otras, muy obedientes estos patos cruzaban por aguas poco profundas siguiendo a su pastor. Los monjes budistas pasean sobre el puente de teca y se sientan en sus bancos a disfrutar de la puesta de sol.
Viendo estas escenas me doy cuenta de que he viajado atras en el tiempo. Por fin estoy en la Birmania con la que he sonado tantas veces.
martes, 6 de noviembre de 2012
Objetivo Birmania 2 : Huertos flotando sobre un lago?
Nuestro pequeno avion de helices se posaba sobre la pista de aterrizaje, la sensacion de velocidad era mucho mayor con un pequeno avion de estos que con uno de los grandes con los que hacemos los vuelos intercontinentales.
En cuanto salimos de Yangon y su area de influencia, los campos de cultivo que rodeaban a la ciudad dieron paso a una selva montanosa continua, cientos de kilometros de selva ininterrumpida. Los rios serpenteaban a traves de la selva y varios enormes lagos eran alimentados con cientos de ramificaciones como pequenos capilares acuaticos.
Finalmente, la selva fue cediendo terreno y llegamos a un gigantesco mosaico de bellos colores, las parcelas de tierra roja sin cultivar contrastaban con las parcelas verdes y amarillas, dandole al suelo un aspecto de enorme mosaico visto desde el cielo. Estabamos llegando a nuestro destino.
El aeropuerto de Heho era bastante tranquilo y las infraestructuras un poco primitivas. Las maletas eran cargadas y descargadas con unos carros de plataforma empujados a mano por dos personas y sus ruedas ni siquiera eran de las de camara de aire, sino una llanta cubierta por una tira de caucho. Sorprendia ver estas cosas en este tiempo, la verdad, pero claro, el tiempo es algo muy relativo y hay zonas donde el tiempo se ha quedado un poco estancado en el pasado.
Por lo demas el vuelo fue estupendo, porque en una hora de vuelo y otra de taxi desde Heho a Nyaungshwe, nuestro destino final en esta zona, acababamos de ahorrarnos nada menos que 16 horas de incomodo trayecto en autobus desde Yangon.
Nyaungshwe es el pueblo o pequena ciudad mas grande de todas las que se ubican en las orillas del lago Inle que en realidad es lo que hemos venido a ver aqui. Y debo reconocer que este lugar, en solo dos dias y medio que he pasado aqui ha logrado cautivarme profundamente. Porque uno cuando lleva ya bastantes viajes empieza a resultar mas dificil que algo le sorprenda. Siempre hay pequenas cosas que llaman tu atencion, pero basicamente uno va encontrando la misma cultura, los mismos utensilios, parecidos decorados con algunas variaciones y versiones... entonces acabas acostumbrandote y las cosas ya no te causan la misma sorpresa ni la emocion que te provocaban las primeras veces que las veias.
Pero este lugar, el lago Inle con toda la diversidad humana que vive en el es uno de esos sitios que todavia logran sorprendente y hacer que te de un vuelco el corazon con imagenes realmente bucolicas, como sacadas de un cuento o de un sueno.
Porque lo maravilloso de este lugar son sus pueblos. Pueblos compuestos por casas que se asientan una parte en tierra, digamos mas o menos firme, y otra parte, la mas interesante que se asienta directamente sobre el lago. Las casas que estan sobre el lago se apoyan sobre altos palafitos y se accede a ellas por unas largas escaleras que suben desde los pequenos embarcaderos que hay en todas ellas. Porque aqui la gente se mueve en canoas de madera, aqui no hay motos ni coches, al menos en esta parte de los pueblos, aqui solo valen las canoas.
En algunas partes no demasiado profundas la gente ha ido sacando fango y tierra del fondo del lago y han construido plataformas de tierra donde construyen sus casas. Cuando paseas entre estas calles de agua te sumerjes en un mundo ancestral, todo vuelve a ser como era antes, como ha sido siempre. La gente vive aislada en sus casas rodeadas de agua, en las plataformas de sus embarcaderos se asean, lavan la ropa y los platos. Los patos son los animales de granja por excelencia, vemos corrales flotantes junto a las casas, aunque tambien vemos algunos cerdos que viven en pequenas islas corral que hacen bajo los palafitos y en las islas de vegetacion flotantes se pasean las gallinas. Es todo muy raro y muy sorprendente. Recuerdo que en la novela Cien Anios de Soledad de Gabriel Garcia Marquez hablaban de un pueblo que vivia sobre un lago, toda su existencia se desarrollaba sobre estos pueblos flotantes. Me pregunto si Garcia Marquez no estuvo en el lago Inle y se inspiro aqui para su maravillosa novela.
Me encanta la sensacion de pasear por estas calles de agua, solo se oye el ruido del agua al remar nuestro barquero. Es un suave susurro, aqui los barqueros van de pie sobre estas inestables canoas y reman utilizando una de sus piernas en vez de con los brazos. Es raro verlos y parece incomodo pero tienen muchisima destreza y habilidad. Dicen que han desarrollado este sistema porque al ir de pie tienen mejor vision sobre el lago y sus islas de vegetacion, naturales y artificiales, pero de eso hablare luego.
Cuando vas en la barca en parte estas viviendo su dia a dia, transitas sus calles apenas inexploradas por el turismo, que por cierto es muy, muy escaso afortunadamente para nosotros. La gente te saluda desde las ventanas de sus casas, los ninos te dicen hola en su idioma que viene a sonar algo asi como "mingulaaba", sorprendes a alguien lavandose los dientes en la puerta de su casa, o haciendo la colada en el lago. De repente giras y te encuentras con otra barca que viene hacia ti. Son dos mujeres con sombrero tipo vietnamita, de esos con forma conica hechos de mimbre. Reman acompasadamente, pero lo que mas llama la atencion son sus caras. Parecen gheisas.
Aqui la gente, sobre todo las mujeres, se ponen una especie de proteccion solar natural, muy llamativa, de color amarillento. Se llama Thanakha y se obtiene frotando un tronco de madera parecido al sandalo sobre una piedra plana, a modo de plato. Se le echa agua y se va formando una pasta amarillenta con la que luego se pintan la cara parcial o totalmente y que al secarse proporciona un tono amarillo muy caracteristico. Luego si se hacen el maquillaje tradicional completo marcan sus cejas con un lapiez oscuro y tambien se pintan los labios de rojo con una especie de crema. El resultado es un maquillaje parecido al de las gheisas.
Hoy nos han pintado a Esther en un restaurante flotante mientras nos preparaban la comida. A Esther le han hecho el maquillaje completo, a mi solo la piel, afortunadamente, a ver que iba a parecer yo con esos labios rojos...
Una de las cosas que mas me ha sorprendido del lago Inle son sus huertos flotantes. Cuando lei sobre este asunto antes de venir aqui, me imaginaba que serian pequenos huertos familiares. Pero que va, las extensiones de los cultivos son enormes. Jamas me hubiera imaginado nada asi.
Primero construyen unas plataformas de bambu y sobre ellas apilan tierra sacada del fondo del lago. Las clavan al fondo con unas largas y fuertes canas de bambu y sobre ellas plantan. Estas plataformas flotantes pueden durar hasta 20 anios. Luego crean las estructuras de canias sobre las que crecen las tomateras. Y las filas son inmensas y laaargas... Son una variedad de tomates pequenos, muy, muy sabrosos y tienen muchisimas hectareas plantadas. Esta claro que esto no es para autoconsumo sino para vender al resto del pais pues la produccion tiene que ser gigantesca.
Tambien hay plantaciones flotantes de judias verdes y de calabacines, aunque en menor cantidad. Es muy curioso ver a los aldeanos cuidando sus plantas, navegando entre las filas de cultivo con pequenos barcas y maniobrando entre las filas para acceder a todas partes. Realmente me ha sorprendido, si no lo veo no me lo puedo creer algo asi.
Nos hemos movido mucho en bicicleta tambien, por ambas orillas del lago. El primer dia, el que llegamos a Nyaungshwe alquilamos unas bicis y fuimos tranquilamente por la pista-carretera que va hasta el pueblo Kaung Dhain, un pueblo tipico de etnia Intha (aunque la mayoria de habitantes del lago son de esta etnia, hay otra que son los Pa-o)
Disfrutamos mucho en el viaje, parando a saludar a gente. Recuerdo una parada especialmente bonita. En un rio se banaban un grupo de ninos completamente desnudos y jugaban con dos bufalos de agua que tambien se estaban banando. Un poco mas alla se banaban un grupo de mujeres, supongo que sus madres. Los chicos corrieron hacia mi y jugamos un rato entre grandes risas. Fue un momento muy bonito, de esos que hacen recordar el viaje con nostalgia.
Porque la gente de este pais es realmente entranable. Sus caras son de una felicidad y una sonrisa realmente contagiosa. Son gente muy tranquila y a pesar de las condiciones miserables en las que viven muchos de ellos, son super amables y en cuanto los miras te saludan y sonrien y algunos tratan de hablar contigo aunque no sepan ingles, pero hay cierta comunicacion. Los que tienen ninos pequenos se complacen mucho en dejarte que los cosas y les hagas carantonas y a nosotros pero tambien a ellos se les cae la baba cuando los ninos se rien con nosotros. Llevo pocos dias en este pais, pero la gente parece realmente entranable.
Ese primer dia que alquilamos las bicis tuvimos un pequeno percance que afortunadamente quedo en nada. Aqui anoche muy deprisa, y a las 5 ymedia de la tarde anochece. Ibamos un poco justos de tiempo y la intencion era coger una barca en Kaung Daing para volver a nuestro pueblo. Pero... en un momento dado Esther se paro a hacer una foto sin avisarnos, en algun lugar del pueblo, y cuando me di cuenta y volvimos a buscarla ya no pudimos encontrarla. Dimos varias vueltas y no hubo forma de dar con ella y nadie hablaba ingles, nadie podia decirnos si la habian visto, solo nos ofrecian en ingles lo poco que podian decir que era intentar vendernos el viaje de vuelta en sus canoas. Anochecia muy deprisa y habia que salir de alli y pense que Esther habria pensado lo mismo y habria cogido una barca para volver por su cuenta.
O sea que ante la oscuridad que empezaba a apoderarse del lugar decidimos partir. El primer contacto con el ambiente del lago fue espectacular aunque no lo disfrute del todo pensando en si Esther estaria bien.
Cuando realmente empece a preocuparme fue al llegar a donde teniamos que devolver las bicicletas y ver que ella no habia llegado todavia. Y paso el tiempo, media hora, una hora y no llegaba... Era ya noche cerrada y en estos pueblos no hay apenas iluminacion. Y lo que mas me preocupaba es que me dijo que tenia mala memoria para los nombres y que no solia recordarlos por lo que aunque hubiera venido al pueblo en barca si no recordaba el nombre del hotel como yo me temia, estaba en un gran problema porque en la enorme y oscura extension del pueblo era practicamente imposible que lo encontrara.
El dueno del restaurante donde alquilamos las bicis se ofrecio a ir a buscarla por el pueblo y cogio su moto y se fue para alla. Pero nada, el tiempo pasaba y no venia...
Finalmente la vi aparecer sin bici y acompanada por un senor. Nos conto que no habia cogido barca porque nadie se la ofrecio y que tambien nos busco y cuando no nos encontro decidio volver con la bici por la pista carretera... Imaginaros una pista de poco asfalto y mucha tierra en mitad de un bosque de noche y sin ningun tipo de iluminacion... y por supuesto sin trafico.. bufff... ya con el susto en el cuerpo y sin ver nada por donde avanzaba acerto a pasar por alli un coche y se puso en mitad de la carretera para pararlo. Y bueno, la bici no cabia en el coche y ella estaba agotada o sea que dos de los tres ocupantes del coche se turnaron para venir en la bici hasta un punto donde ya no pudieron mas y la dejaron en una casa para que la guardaran... Esto no lo hace cualquiera, si esto le pasa en Espana alli se queda... dos personas mayores andando en bici iluminados por los faros del coche... durante kilometros... Menos mal que todo salio bien..
El segundo dia alquilamos un bote para todo el dia (20 euros entre 3 personas) y nos fuimos a ver los puntos de mayor interes del lago, desde el pueblo donde tocaba ese dia el mercado que se celebra cada 5 dias hasta las mayores pagodas que se asientan a orillas del lago e incluso en una isla hay otra enorme pagoda, la mas sagrada de todas ellas.
Fue en uno de estos pueblos en Inthain, donde encontramos un grupo de pagodas en ruinas en mitad de la vegetacion. Hay varios grupos de estas pagodas por las colinas circundantes, rodeadas de selvas. Son zedis o estupas construidas con ladrillos de tierra roja y adornadas con estucos de bellos relieves y figuras. El tiempo ha hecho sus estragos llevandose parte del estuco dejando visibles los ladrillos y la vegetacion empieza a apoderarse de sus fisuras. Los Budas que contienen se conservan mas o menos bien. Es un sitio espectacular, propio de una pelicula de Indiana Jones.
Luego, un largo tunel flanqueado por inmensas filas de vendedores de artesanias llegamos a la gran pagoda nueva y alli es donde tengo uno de esos momentos de iluminacion viajera. Al salir alli y encontrarme la estupa central rodeada por cientos de pequenas estupas doradas, blancas, de ladrillo rojo y gris... es una vision tremenda. Me emociona la grandeza de este lugar. Me doy cuenta de que he llegado a uno de esos sitios que veia en las fotos y me hacia anhelar venir a Birmania. Las estupas blancas con agujas doradas resaltan con el sol sobre el fondo verde que lo rodea todo, al fondo el lago Inle cubre kilometros y kilometros, en frente las montanas verdes. Es una vision maravillosa..que bello es viajar por un pais tan hermoso...
En cuanto salimos de Yangon y su area de influencia, los campos de cultivo que rodeaban a la ciudad dieron paso a una selva montanosa continua, cientos de kilometros de selva ininterrumpida. Los rios serpenteaban a traves de la selva y varios enormes lagos eran alimentados con cientos de ramificaciones como pequenos capilares acuaticos.
Finalmente, la selva fue cediendo terreno y llegamos a un gigantesco mosaico de bellos colores, las parcelas de tierra roja sin cultivar contrastaban con las parcelas verdes y amarillas, dandole al suelo un aspecto de enorme mosaico visto desde el cielo. Estabamos llegando a nuestro destino.
El aeropuerto de Heho era bastante tranquilo y las infraestructuras un poco primitivas. Las maletas eran cargadas y descargadas con unos carros de plataforma empujados a mano por dos personas y sus ruedas ni siquiera eran de las de camara de aire, sino una llanta cubierta por una tira de caucho. Sorprendia ver estas cosas en este tiempo, la verdad, pero claro, el tiempo es algo muy relativo y hay zonas donde el tiempo se ha quedado un poco estancado en el pasado.
Por lo demas el vuelo fue estupendo, porque en una hora de vuelo y otra de taxi desde Heho a Nyaungshwe, nuestro destino final en esta zona, acababamos de ahorrarnos nada menos que 16 horas de incomodo trayecto en autobus desde Yangon.
Nyaungshwe es el pueblo o pequena ciudad mas grande de todas las que se ubican en las orillas del lago Inle que en realidad es lo que hemos venido a ver aqui. Y debo reconocer que este lugar, en solo dos dias y medio que he pasado aqui ha logrado cautivarme profundamente. Porque uno cuando lleva ya bastantes viajes empieza a resultar mas dificil que algo le sorprenda. Siempre hay pequenas cosas que llaman tu atencion, pero basicamente uno va encontrando la misma cultura, los mismos utensilios, parecidos decorados con algunas variaciones y versiones... entonces acabas acostumbrandote y las cosas ya no te causan la misma sorpresa ni la emocion que te provocaban las primeras veces que las veias.
Pero este lugar, el lago Inle con toda la diversidad humana que vive en el es uno de esos sitios que todavia logran sorprendente y hacer que te de un vuelco el corazon con imagenes realmente bucolicas, como sacadas de un cuento o de un sueno.
Porque lo maravilloso de este lugar son sus pueblos. Pueblos compuestos por casas que se asientan una parte en tierra, digamos mas o menos firme, y otra parte, la mas interesante que se asienta directamente sobre el lago. Las casas que estan sobre el lago se apoyan sobre altos palafitos y se accede a ellas por unas largas escaleras que suben desde los pequenos embarcaderos que hay en todas ellas. Porque aqui la gente se mueve en canoas de madera, aqui no hay motos ni coches, al menos en esta parte de los pueblos, aqui solo valen las canoas.
En algunas partes no demasiado profundas la gente ha ido sacando fango y tierra del fondo del lago y han construido plataformas de tierra donde construyen sus casas. Cuando paseas entre estas calles de agua te sumerjes en un mundo ancestral, todo vuelve a ser como era antes, como ha sido siempre. La gente vive aislada en sus casas rodeadas de agua, en las plataformas de sus embarcaderos se asean, lavan la ropa y los platos. Los patos son los animales de granja por excelencia, vemos corrales flotantes junto a las casas, aunque tambien vemos algunos cerdos que viven en pequenas islas corral que hacen bajo los palafitos y en las islas de vegetacion flotantes se pasean las gallinas. Es todo muy raro y muy sorprendente. Recuerdo que en la novela Cien Anios de Soledad de Gabriel Garcia Marquez hablaban de un pueblo que vivia sobre un lago, toda su existencia se desarrollaba sobre estos pueblos flotantes. Me pregunto si Garcia Marquez no estuvo en el lago Inle y se inspiro aqui para su maravillosa novela.
Me encanta la sensacion de pasear por estas calles de agua, solo se oye el ruido del agua al remar nuestro barquero. Es un suave susurro, aqui los barqueros van de pie sobre estas inestables canoas y reman utilizando una de sus piernas en vez de con los brazos. Es raro verlos y parece incomodo pero tienen muchisima destreza y habilidad. Dicen que han desarrollado este sistema porque al ir de pie tienen mejor vision sobre el lago y sus islas de vegetacion, naturales y artificiales, pero de eso hablare luego.
Cuando vas en la barca en parte estas viviendo su dia a dia, transitas sus calles apenas inexploradas por el turismo, que por cierto es muy, muy escaso afortunadamente para nosotros. La gente te saluda desde las ventanas de sus casas, los ninos te dicen hola en su idioma que viene a sonar algo asi como "mingulaaba", sorprendes a alguien lavandose los dientes en la puerta de su casa, o haciendo la colada en el lago. De repente giras y te encuentras con otra barca que viene hacia ti. Son dos mujeres con sombrero tipo vietnamita, de esos con forma conica hechos de mimbre. Reman acompasadamente, pero lo que mas llama la atencion son sus caras. Parecen gheisas.
Aqui la gente, sobre todo las mujeres, se ponen una especie de proteccion solar natural, muy llamativa, de color amarillento. Se llama Thanakha y se obtiene frotando un tronco de madera parecido al sandalo sobre una piedra plana, a modo de plato. Se le echa agua y se va formando una pasta amarillenta con la que luego se pintan la cara parcial o totalmente y que al secarse proporciona un tono amarillo muy caracteristico. Luego si se hacen el maquillaje tradicional completo marcan sus cejas con un lapiez oscuro y tambien se pintan los labios de rojo con una especie de crema. El resultado es un maquillaje parecido al de las gheisas.
Hoy nos han pintado a Esther en un restaurante flotante mientras nos preparaban la comida. A Esther le han hecho el maquillaje completo, a mi solo la piel, afortunadamente, a ver que iba a parecer yo con esos labios rojos...
Una de las cosas que mas me ha sorprendido del lago Inle son sus huertos flotantes. Cuando lei sobre este asunto antes de venir aqui, me imaginaba que serian pequenos huertos familiares. Pero que va, las extensiones de los cultivos son enormes. Jamas me hubiera imaginado nada asi.
Primero construyen unas plataformas de bambu y sobre ellas apilan tierra sacada del fondo del lago. Las clavan al fondo con unas largas y fuertes canas de bambu y sobre ellas plantan. Estas plataformas flotantes pueden durar hasta 20 anios. Luego crean las estructuras de canias sobre las que crecen las tomateras. Y las filas son inmensas y laaargas... Son una variedad de tomates pequenos, muy, muy sabrosos y tienen muchisimas hectareas plantadas. Esta claro que esto no es para autoconsumo sino para vender al resto del pais pues la produccion tiene que ser gigantesca.
Tambien hay plantaciones flotantes de judias verdes y de calabacines, aunque en menor cantidad. Es muy curioso ver a los aldeanos cuidando sus plantas, navegando entre las filas de cultivo con pequenos barcas y maniobrando entre las filas para acceder a todas partes. Realmente me ha sorprendido, si no lo veo no me lo puedo creer algo asi.
Nos hemos movido mucho en bicicleta tambien, por ambas orillas del lago. El primer dia, el que llegamos a Nyaungshwe alquilamos unas bicis y fuimos tranquilamente por la pista-carretera que va hasta el pueblo Kaung Dhain, un pueblo tipico de etnia Intha (aunque la mayoria de habitantes del lago son de esta etnia, hay otra que son los Pa-o)
Disfrutamos mucho en el viaje, parando a saludar a gente. Recuerdo una parada especialmente bonita. En un rio se banaban un grupo de ninos completamente desnudos y jugaban con dos bufalos de agua que tambien se estaban banando. Un poco mas alla se banaban un grupo de mujeres, supongo que sus madres. Los chicos corrieron hacia mi y jugamos un rato entre grandes risas. Fue un momento muy bonito, de esos que hacen recordar el viaje con nostalgia.
Porque la gente de este pais es realmente entranable. Sus caras son de una felicidad y una sonrisa realmente contagiosa. Son gente muy tranquila y a pesar de las condiciones miserables en las que viven muchos de ellos, son super amables y en cuanto los miras te saludan y sonrien y algunos tratan de hablar contigo aunque no sepan ingles, pero hay cierta comunicacion. Los que tienen ninos pequenos se complacen mucho en dejarte que los cosas y les hagas carantonas y a nosotros pero tambien a ellos se les cae la baba cuando los ninos se rien con nosotros. Llevo pocos dias en este pais, pero la gente parece realmente entranable.
Ese primer dia que alquilamos las bicis tuvimos un pequeno percance que afortunadamente quedo en nada. Aqui anoche muy deprisa, y a las 5 ymedia de la tarde anochece. Ibamos un poco justos de tiempo y la intencion era coger una barca en Kaung Daing para volver a nuestro pueblo. Pero... en un momento dado Esther se paro a hacer una foto sin avisarnos, en algun lugar del pueblo, y cuando me di cuenta y volvimos a buscarla ya no pudimos encontrarla. Dimos varias vueltas y no hubo forma de dar con ella y nadie hablaba ingles, nadie podia decirnos si la habian visto, solo nos ofrecian en ingles lo poco que podian decir que era intentar vendernos el viaje de vuelta en sus canoas. Anochecia muy deprisa y habia que salir de alli y pense que Esther habria pensado lo mismo y habria cogido una barca para volver por su cuenta.
O sea que ante la oscuridad que empezaba a apoderarse del lugar decidimos partir. El primer contacto con el ambiente del lago fue espectacular aunque no lo disfrute del todo pensando en si Esther estaria bien.
Cuando realmente empece a preocuparme fue al llegar a donde teniamos que devolver las bicicletas y ver que ella no habia llegado todavia. Y paso el tiempo, media hora, una hora y no llegaba... Era ya noche cerrada y en estos pueblos no hay apenas iluminacion. Y lo que mas me preocupaba es que me dijo que tenia mala memoria para los nombres y que no solia recordarlos por lo que aunque hubiera venido al pueblo en barca si no recordaba el nombre del hotel como yo me temia, estaba en un gran problema porque en la enorme y oscura extension del pueblo era practicamente imposible que lo encontrara.
El dueno del restaurante donde alquilamos las bicis se ofrecio a ir a buscarla por el pueblo y cogio su moto y se fue para alla. Pero nada, el tiempo pasaba y no venia...
Finalmente la vi aparecer sin bici y acompanada por un senor. Nos conto que no habia cogido barca porque nadie se la ofrecio y que tambien nos busco y cuando no nos encontro decidio volver con la bici por la pista carretera... Imaginaros una pista de poco asfalto y mucha tierra en mitad de un bosque de noche y sin ningun tipo de iluminacion... y por supuesto sin trafico.. bufff... ya con el susto en el cuerpo y sin ver nada por donde avanzaba acerto a pasar por alli un coche y se puso en mitad de la carretera para pararlo. Y bueno, la bici no cabia en el coche y ella estaba agotada o sea que dos de los tres ocupantes del coche se turnaron para venir en la bici hasta un punto donde ya no pudieron mas y la dejaron en una casa para que la guardaran... Esto no lo hace cualquiera, si esto le pasa en Espana alli se queda... dos personas mayores andando en bici iluminados por los faros del coche... durante kilometros... Menos mal que todo salio bien..
El segundo dia alquilamos un bote para todo el dia (20 euros entre 3 personas) y nos fuimos a ver los puntos de mayor interes del lago, desde el pueblo donde tocaba ese dia el mercado que se celebra cada 5 dias hasta las mayores pagodas que se asientan a orillas del lago e incluso en una isla hay otra enorme pagoda, la mas sagrada de todas ellas.
Fue en uno de estos pueblos en Inthain, donde encontramos un grupo de pagodas en ruinas en mitad de la vegetacion. Hay varios grupos de estas pagodas por las colinas circundantes, rodeadas de selvas. Son zedis o estupas construidas con ladrillos de tierra roja y adornadas con estucos de bellos relieves y figuras. El tiempo ha hecho sus estragos llevandose parte del estuco dejando visibles los ladrillos y la vegetacion empieza a apoderarse de sus fisuras. Los Budas que contienen se conservan mas o menos bien. Es un sitio espectacular, propio de una pelicula de Indiana Jones.
Luego, un largo tunel flanqueado por inmensas filas de vendedores de artesanias llegamos a la gran pagoda nueva y alli es donde tengo uno de esos momentos de iluminacion viajera. Al salir alli y encontrarme la estupa central rodeada por cientos de pequenas estupas doradas, blancas, de ladrillo rojo y gris... es una vision tremenda. Me emociona la grandeza de este lugar. Me doy cuenta de que he llegado a uno de esos sitios que veia en las fotos y me hacia anhelar venir a Birmania. Las estupas blancas con agujas doradas resaltan con el sol sobre el fondo verde que lo rodea todo, al fondo el lago Inle cubre kilometros y kilometros, en frente las montanas verdes. Es una vision maravillosa..que bello es viajar por un pais tan hermoso...
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