martes, 24 de abril de 2012

Relatos desde India 2: El gran rival de Petra en India


 27 Octubre 2009

  
     Los altos edificios se recortan contra el cielo, varias docenas de barcos pesqueros se mecen a su sombra y las orillas están tomadas por decrépitos barrios chaboleros. Seguimos en Bombay, que ahora se llama Mumbai pues se ha vuelto a los nombres anteriores al dominio británico.
     
   Tenemos que tomar un vuelo interno a Aurangabad a mediodía y aprovechamos la mañana para conocer otra zona de Mumbai. Esta vez nos vamos a la zona costera, la que da al Océano Arábigo. El paseo es bastante bonito, hay casas de estilo colonial inglés muy bonitas aunque no perfectamente conservadas. Hay muchos bloques de apartamentos bastante lujosos y las calles están bastante limpias. Se nota que en esta zona vive gente con bastante dinero. Vemos que es el Diwali, el festival de las luces, y por las noches ponen luces como las nuestras de navidad en las fachadas de las casas y también en las copas de los árboles. Ahora por el día vemos que hay muchos balcones con farolillos y también con una especie de cometas. Vamos caminando y encontramos la intensa actividad callejera, puestecillos donde te hacen zumo de caña de azúcar, vendedores de tentempiés y de té dulce callejero, barberos que cortan el pelo y afeitan en mitad de la calle. 

      Mucha gente dormita a la sombra de los enormes árboles y cualquier sitio es bueno para tirarse largo al suelo y ver a la demás gente pasear. Al final de nuestro paseo, junto al mar, hay una especie de feria con atracciones para niños, unas mini norias accionadas a mano se encargan de divertir a los mas pequeños, con sus intensas sonrisas y el intenso brillo de sus ojos, junto a la feria las cabras pastan la basura y en las fachadas de las casas vemos la vida de la gente, como se peinan en los balcones, como cocinan, aquí no hay secretos, no se oculta la actividad humana. La gente nos mira mucho, les llamamos mucho la atención.

    Tomamos un taxi para ir al aeropuerto y nos cuesta casi dos horas llegar. El tráfico es intenso y caótico pero nos viene muy bien para ir viendo la vida callejera de esta enorme urbe. Y constantemente hay cosas que te llaman la atención. Desde el espectacular diseño de algunos edificios, la pobreza de algunos barrios, hasta la indumentaria de la gente, algunos con saris de vivos e intensos colores, los turbantes de los sij, el moño de los jainistas...

    
       Finalmente nuestro vuelo ha sido retrasado y vemos cómo los demás vuelos van partiendo, todos y cada uno, excepto el nuestro. Habíamos reservado vuelo para llegar de una manera rápida y sin complicaciones a Aurangabad, pero finalmente, si sumamos el desplazamiento al aeropuerto, el checkin, el retraso, duración del vuelo y desplazamiento a la ciudad desde el aeropuerto, al final hemos tardado 8 horas, lo mismo que si hubiésemos ido en autobús o en tren. En fin, otra vez irá mejor. No es fácil moverse por India, no por falta de medios, pues hay una inmensa red ferroviaria y de autobuses, sino por lo abarrotados que van. Se han quedado pequeños para una gigantesca población en plena expansión demográfica. En 20 años India superará en habitantes a China, pues mientras China practica una política de control demográfico, en India han pasado de 700 a 1.100 millones de habitantes en apenas 30 años.
 

     Esto se nota especialmente en Aurangabad, la ciudad tiene forma de estrella, ya no es un núcleo central, pues ha ido creciendo en los márgenes de las carreteras que llevan hasta ella. Esto hace que sea un poco difícil moverse sin utilizar los taxis o los ricksaws, pues las distancias son grandes. Además, con la fiesta del Diwali hay mucho turismo interior y los hoteles están llenos. Anoche nos costó un poco de trabajo encontrar uno que se adaptara a nuestras necesidades, los de mejor relación calidad precio estaban completos y los otros o eran muy caros o eran muy cutres, con bichitos y suciedad. Finalmente dimos con uno que estaba bastante bien y pudimos descansar del estrés que produce esta situación. Los que habéis viajado sobre la marcha seguro que sabéis a qué me refiero.

  

     Hoy fuimos a ver uno de los dos objetivos que nos trajeron a esta ciudad. Estuvimos en las impresionantes y formidables Cuevas de Ellora. Me he quedado flipado, de verdad. Son un conjunto de 34 cuevas excavadas en la pared de una montaña. Al vaciarlas han formado columnas, templos y esculturas de lo más refinado y exquisito. Una maravilla. Las más antiguas datan del 600 a.c.  y son de estilo budista. A mi me han encantado.

    

   
    Luego hay otras 15 más de estilo hinduista, algunas sin demasiado que ofrecer comparadas con las perfectas esculturas budistas, pero otras, eran increíbles. De las paredes surgían infinidad de dioses hindúes, animales, búfalos, águilas, peces, cocodrilos, demonios, creando imágenes del Ramayana. Luego, en la cámara central, el Lingan, o falo de Shiva, el creador del universo.


     
 Sobre los techos centenares de murciélagos dormitan durante el día, dándole a algunas partes de los templos ese característico olor de murciélago, ese olor a amoniaco. También hay cinco cuevas jainistas, pero esas ya no hemos ido a verlas pues quedaban más apartadas y ya llevábamos buena paliza.

   Pero si las cuevas son espectaculares, el templo de la numero 16 es algo fuera de serie. Han vaciado la montaña (unos 85.000 metros cúbicos de roca) y han sacado de sus entrañas un fantástico templo monolítico, es decir, de una pieza. No se han andado con chiquitas con la ornamentación.

 
  Bajo las viseras de la montaña, pequeñas grutas profusamente decoradas la bordean, al otro lado las paredes terminan en filas de enormes elefantes de piedra. Las agujas rematan el templo y bajo ella, leones de piedra vigilan al caminante. Luego, el interior es hueco y varias salas de columnas y dioses hindúes se comunican por escaleras que recorren todo el templo, unas veces a la luz del día y otras veces como si fueran grutas.

 
     Realmente a Petra de Jordania le ha salido un muy serio competidor, no he estado allí, pero por las fotos que he visto me gusta más esto. Por algo son Patrimonio de la Humanidad, una de las maravillas del mundo apenas conocida. Mañana iremos a ver las cuevas de Ajanta. Espero, pues Imma se ha puesto un poco malita y ahora estaba en la cama con fiebre. Esperemos que no sea nada y mañana podamos continuar.

   
   Ah, para llegar allí y volver hemos cogido unos 4x4 compartidos que son la monda, los llenan a abarrotar y a nosotros 3 nos han guardado el asiento de delante con el conductor, pero había tan poco sitio que cuando cambiaba de marcha teníamos que levantar la pierna y cuando salía para dejar o coger más pasajeros teníamos que pisarle el freno, pues parece ser que no tenia freno de mano. Ha sido muy divertido la verdad, pero mañana alquilaremos un coche con conductor pues las cuevas de Ajanta están bastante más lejos  y queremos ir un poco más cómodos para un viaje tan largo. Ya os contaré.

    Saludos y besos



miércoles, 11 de abril de 2012

Relatos desde India 1: Bombay no es un paraíso

     


   22 Octubre de 2009

 Hola familia, amigos y demás.

  Otro año más voy a intentar contaros lo que voy viendo en mi viaje, bueno, más bien serán algunas pinceladas del viaje que me vayan viniendo a la mente, aquí sentado en un pequeño cibercafé abarrotado de gente.

   Lo primero deciros que la canción de Mecano es mentira: Bombay no es ningún paraíso, ni de lejos. He visto muchas, muchas ciudades del mundo y esta a pesar de ser una de las 4 o 5 mayores ciudades del planeta no tiene excesivo encanto. Más bien es un enorme caos asentado en una isla casi totalmente artificial. Más de la mitad de sus 440 km2 son ganados al mar. La diversidad de ambientes y gentes entre sus 18 millones oficiales de habitantes, que seguro serán muchos más, es enorme. Digo que seguramente serán más de 18 millones de habitantes porque esta ciudad es como un foco de atracción para las gentes más pobres del país y todos los días llegaran unos cuantos miles de personas a probar suerte y por supuesto no están registrados en ningún sitio. La ciudad, la más industrial del país, es también la meca para los que quieren ser artistas y actores, pues aquí se asienta Bollywood, la gigantesca industria cinematográfica de la India, que supera con creces por número de películas producidas y por número de espectadores a Hollywood. Pero es que en nuestro pequeño mundo nos olvidamos de que los occidentales somos muy poquitos, solo uno de cada siete habitantes de la Tierra, y de que por supuesto estos seis de cada siete habitantes restantes del planeta también tienen sus propias costumbres, culturas y aficiones.

  

 Llegamos ayer y la hora y media que nos costó atravesar la ciudad nos dieron para ver las dos caras de la India: la de la pobreza más miserable, con barrios chaboleros donde la gente vive y muere en la calle, con chabolas de cinc pegadas a los lados de la carretera y  donde sus habitantes duermen tirados en el asfalto, donde las ruedas de los camiones y coches pasan a escasos centímetros de la gente que dormita en las calles. La de las chabolas montadas sobre pilotes rematando las orillas de infectos y pestilentes ríos negros. Las montañas de basura a los lados de la calle, siempre cubiertas por nubes de cuervos azulados rebuscando algo que  llevarse a la  boca. Si, esa es una de las caras de Bombay.
 La otra es la de los coches de lujo y los rascacielos de acero y cristal. Los hombres de negocios con sus ordenadores portátiles y caros trajes, las mujeres vestidas con lujosos saris de seda y adornadas por innumerables joyas de oro. Y todo ello ambientado en un constante sonido de fondo formado por cientos de bocinas de coches sonando. Aquí todo el mundo hace sonar la bocina cuando conduce pues es la manera de avisar de que están ahí y personas y vehículos conviven sobre el asfalto.
    Nosotros nos hemos venido a Colaba, la parte sur de la península que forma Bombay. Es donde más hoteles y servicios hay para los turistas y donde más restos del imperio británico quedan. Comparado con el norte de India, donde estuve hace 6 años, aquí hay muy poco turismo. Si sales de las 4 o 5 manzanas donde nos encontramos ahora, es muy difícil que te encuentres con ningún turista. Esto me ha sorprendido muy gratamente.

  
 Ayer estábamos hechos polvo del viaje y el calor nos pareció muy intenso y pegajoso. Hoy lo hemos llevado mucho mejor.
    Paseamos por las calles principales de Colaba y Fort, las zonas más turísticas de Bombay y fuimos a ver los edificios más interesantes de la ciudad. Son de estilo inglés pero con un toque hindú que recuerda a los edificios de estilo mongol de las ciudades del norte.
A veces parece que estás en Londres. Universidades y torres inglesas sacadas de una película de Harry Potter aparecen entre grandes jardines donde los chicos musulmanes, de aspecto pakistaní, juegan al cricket.


Si te paras a mirar bien estos edificios verás que los arcos góticos tienen un estilo arabesco y están rematados por cenefas de dos colores como las de las mezquitas.  Luego encuentras edificios bastante impresionantes de estilo victoriano, como la colosal estación central de trenes, llamada precisamente Victoria Terminus.
    El problema es el estado de conservación de estos edificios, que en su día debieron tener alegres colores, sus tejados y fachadas rojizas, sus blancas columnas, porches, capiteles y esculturas hoy son de un sombrío color grisáceo debido a la intensa contaminación de esta  ciudad. 

 Los gigantescos árboles de enorme porte e inmensas copas cubren gran parte de la ciudad. Muchos de ellos tienen enormes raíces aéreas que al tocar el suelo les sirven de contrafuerte. Parece que estés en la selva. Algunos de estos árboles son sagrados y la gente ha creado altares a sus pies y hacen allí sus ofrendas.
   
 Aunque se ve claramente que estás en la India, el ambiente es más cosmopolita que en otras ciudades, y es una ciudad más ordenada que Delhi. Hay muy poquitas, pero que muy poquitas vacas por las calles y a día de hoy no he visto ningún elefante circulando por sus calles. Lo que hay son infinidad de librerías y bibliotecas. Hay esquinas de las calles completamente tomadas por tiendas callejeras de libros.
    Los animales que más se ve son los cuervos, los hay a miles, claro con tanta basura... Pero es que además hay una gran población de origen Parsi (descendientes de los persas) y ellos no queman ni entierran a sus muertos. Lo que hacen es abandonar a sus muertos en lo alto de algunas torres especialmente dedicadas para ello.




Entrada a una Torre del Silencio de los Parsis

 
 Hace pocos años eran los buitres los que daban cuenta de sus cuerpos, pero parece ser que ahora hay pocos buitres en la ciudad y son los cuervos los que se encargan de hacer desaparecer los cadáveres. Vaya panorama ¿no?  Es algo que no está permitido ver para alguien que no sea parsi, y hace pocos años un fotógrafo occidental se logró colar en una de las Torres del Silencio y sacó fotografías que luego publicó una revista. Dicen que se armó un enorme revuelo y la revista fue censurada y desde entonces está estrictamente prohibido que nadie pueda ver estos sitios para ellos tan sagrados. Recuerdo que en Benarés podías ver perfectamente cómo quemaban a sus muertos, podías deambular entre las pilas funerarias y ver cómo los cuerpos se deshacían en grasa como si fueran panceta en la barbacoa, veías los intestinos quemándose y las calaveras negras por el fuego, no había ningún problema en que estuvieras allí si lo hacías con respeto, pero ni se te ocurriera enseñar la cámara de fotos, porque si no te podías meter en un gran lío.

   Bueno, que me pongo macabro, o no, porque para nosotros eso es muy macabro, pero aquí es lo más normal del mundo y no se contempla de otra manera. Diferentes culturas, diferentes maneras de entender la vida y también la muerte.
  Otros animales que abundan mucho son las grandes águilas y los milanos, los hay a centenares, cazan a los cuervos y palomas y supongo que a cualquier animal al que le puedan echar la garra encima.  Esta noche hemos visto que hay muchos zorros voladores, los enormes murciélagos de hasta un metro de envergadura de alas que había visto en Indonesia. También viven en las calles de Bombay. Es espectacular verlos volar a pocos metros sobre tu cabeza. Con sus enormes siluetas de vampiro. Las águilas y milanos los atacan y los molestan pero no he visto a ninguna que haya conseguido cazar alguno. Supongo que será cuestión de tiempo encontrar a alguno desprevenido o debilitado y seguro que se convertirá en su presa. Para los que no conozcáis a estos murciélagos, deciros que es el mayor murciélago del mundo. No tienen esas feas caras y orejas que tienen los murciélagos insectívoros, estos parecen perros o zorros, peludos y con hocico y enormes ojos, pero con unas enormes alas de murciélago de hasta un metro de envergadura. Se alimentan de frutas que comen mientras revolotean alrededor de los árboles. En Indonesia y Filipinas los cazan para comérselos. Echan cometas a volar y en el hilo de las cometas atan anzuelos para que los zorros voladores se enganchen cuando pasan a su lado.
   


Estación Victoria Terminus
 
    Bueno, en fin, voy a ir cortando el rollo. Mañana nos vamos de Bombay. Hemos reservado un vuelo a Aurangabad, la ciudad que tomaremos de base para desde allí visitar las cuevas templo de Ellora y de Ajanta. Unas espectaculares cuevas que por las fotos que he visto parecen sacadas de una peli de Indiana Jones. Son patrimonio de la humanidad y les tenemos bastantes ganas.

    

 Ah, por cierto. Las chicas con las que me he venido, Sonia e Imma, las que conocí en el foro de la revista de viajes Altair son muy majas. Hay muy buen rollo y nos reímos bastante. Llevamos dos días juntos, pero parece que la cosa funciona bien. Ojala siga así. Siempre es un poco arriesgado irte con alguien a quien no conoces de nada, pero...

  


 Bueno, otro día os sigo contando. Besos



lunes, 28 de noviembre de 2011

Un viaje por Malasia y Singapur 6: La isla de Sandokan


   El australiano sentado a mi lado que no paraba de hablar y de preguntarme cosas, por fin se quedó completamente callado. Se estaba mareando y preparó una bolsa por si acaso. En el asiento de delante un chaval malayo no dejaba de vomitar. Yo miraba por la ventana del ferry y realmente el mar parecia bastante plano y con poco oleaje, pero el barco se movía barbaridad. Subía, bajaba... los fuertes golpes hacían retumbar el casco del barco y de vez en cuando me tenía que agarrar al asiento delantero y sentía esa desagradable sensación de vértigo en el estómago. Las dos horas de travesía que nos esperaban prometían no ser muy tranquilas y eso me daba un poco de temor por el hecho de que a la vuelta el mar estuviera peor y no pudieramos salir de la isla el día previsto para regresar a Singapur en busca de nuestro vuelo de vuelta a casa.

 Tioman, Tioman, paraíso perdido.... y pensar que estuve a punto de no ir a verte por el temor a no poder regresar a tiempo. Haber estado tan cerca de tí y no haber conocido tu salvaje geografía, tan maravilloso lugar perdido en alguna parte del Océano Indico. Al final decidimos arriesgarnos y cruzar el estrecho.
Estábamos en el archipiélago de Seribuat, un grupo de 64 islas con corazón de granito y rodeadas de arrecifes coralinos. Nos dirijimos a Pulau Tioman, la mayor de ellas.
En los años 70 la revista Time la incluyó en la lista de las 10 islas más bonitas del mundo. Esto siempre es muy relativo y no me voy a meter a divagar si es cierto o no, primero porque no conozco todas las islas del mundo y segundo porque me resultaría difícil quedarme sólo con 10. Lo que sí que puedo decir es que es una isla muy espectacular. Y no es por sus playas ni por sus arrecifes sino por sus impactantes montañas gemelas, las Twin Peaks, dos mallos de granito que se asoman al mar. La cadena montañosa que divide la isla en dos vertientes la recorre de norte a sur y la selva cubre completamente la isla, sus 20 kilómetros de largo por 11 de ancho. Vamos, que hay territorio donde perderse. La isla tiene forma de tortuga, y de hecho las tortugas surcan sus aguas y vienen a sus playas a poner sus huevos. Me han dicho que estuvieron hace un mes con la puesta, por lo que sera difícil verlas ahora.

Lo que más sorprende es que pese a tener un aeropuerto (para verlo, encajonado entre la montaña y el mar y con una sola pista donde no parece ni que pueda aterrizar una pequeña avioneta) y vivir integramente del turismo, la isla está apenas desarrollada. Sus 3.000 habitantes viven dispersos en pequeñas aldeas salpicando la costa oeste. El resto de la isla está virgen y sólo hay 8 kms. de carretera en toda la isla y una pista inacabada que cruza la isla para llegar a la única población de la costa este. Lo demás son senderos y caminos por la selva.
Vamos, una isla maravillosa, un paraíso perdido. Un lugar donde pasarse una  buena temporada con la compañía adecuada, porque eso sí que va a ser importante, con lo poco que hay que hacer aquí si la compañía no es buena seguro que acabas aburriéndote. Es lo que tiene la vida del "dolce fare niente".


La estrecha pista tiene la anchura de un sidecar    
   Por lo demás en la isla una vez que sales de Tekek, su "principal población" que es donde está el "aeropuerto" y los 8 kilómetros de carretera, la tranquilidad es absoluta. También es cierto que aquí ahora ha llegado el monzón y es temporada baja, por lo que la mayoría de alojamientos están cerrados Pero una vez que te metes en los senderos, parece que estás en una isla de piratas.




Varano de metro y medio
 Los varanos o lagartos son gigantes, he visto alguno de más de metro y medio. Enormes mariposas de alas de pájaro y vivos colores vuelan por todas partes, los monos deambulan a sus anchas. Los grandes murciélagos o zorros voladores, de un metro de envergadura pasan el día colgados de las ramas de los árboles, por la noche saldrán en busca de los árboles frutales pues estos no comen insectos sino frutas.

Zorros voladores, murciélagos
de un metro de envergadura
  En los frutales que tenemos frente a nuestro bungalow acuden todas las noches a comer.
El mar es de un intenso color verde esmeralda. No es la mejor temporada para bucear, pues con los monzones la visibilidad no es muy buena. Cuando entro me quedo un poco triste, pues el arrecife está muy machacado. Por todas partes el coral está roto y en la zona cercana a la playa el arrecife no forma barrera continua, son grupos de corales aislados que salpican allí y allá. La salud deteriorada del arrecife queda de manifiesto por la gran cantidad de erizos que hay, toda una plaga de erizos negros de larguísimas y muy afiladas púas. Hay que tener mucho cuidado con ellos, porque además de tener una picadura que produce gran dolor, poseen una toxina que te provoca nauseas, dolor de cabeza y mareos. Los que han probado su picadura dicen que duele muchísimo.

Hay grandes bancos de lo que parecen anchoas, y los predadores los atacan por todos los flancos. También consigo ver un pequeño tiburón de arrecife.Los paisanos aquí tienen poco que hacer, se dedican a la pesca con caña y veo que están sacando peces globo. Es muy raro porque cuando los pescan, estos reaccionan hinchándose para parecer más grandes y evitar el peligro. Luego los pescadores los sacan y como no valen para comer los sueltan y los vuelven a echar al mar, pero estos flotan y como no están dentro del agua siguen percibiendo el peligro y no se deshinchan, quedan flotando en el agua a merced de las olas.
Conocí en la isla a un libanés muy majete que viajaba con sus dos niñas pequeñas de apenas 6 años. Es para ver lo independientes que son estas niñas. Se meten por caminos que incluso para mí resultan difíciles y si intentas ayudarles no aceptan tu ayuda, quieren hacerlo ellas solitas. No protestan ni se quejan ni na, una bendición de niñas. Una mañana me los encontré por la isla, yo acababa de salir de bucear y ellos buscaban un buen sitio para pasar el día, entonces muy fuí con ellos a explorar las playas más perdidas.

Nos estuvimos bañando en uno de los numerosos arroyos que hay por la isla, con sus pozas donde viven los varanos. Luego estuvimos cogiendo cocos, nos bebiamos su leche revitalizante, cargada de sales minerales y nos comiamos su delicada carne (son distintos de los que comemos en España).

Y así pasan los días, hay poco que hacer, tumbarse en la hamaca, bucear, comer, pasear... es un broche perfecto para acabar el viaje de una forma relajada. Lo único que incomoda es el monzón que empieza a pegar con fuerza. Por la tarde sale el sol y paseamos.

 Lo que encuentro me vuelve a dejar triste. Ha bajado la marea y entre las playas quedan grandes plataformas de coral expuestas a los rayos del sol. Está casi todo roto y descompuesto. Los escasos corales que quedan vivos aguantan como buenamente pueden mientras el sol los va secando. Es un espectáculo triste, un lugar maravilloso que poco a poco va languideciendo y muriéndo. También hay problemas con las basuras, los lugareños son un poco despreocupados y aquí hay poco espacio habitable cuando llegan los turistas en temporada alta. Mala combinación.


Ayer encontré un tubo fluorescente en medio de la playa, si se rompe y libera todo su veneno hubiera matado una gran cantidad de coral allá donde lo hubiera llevado la corriente. Estoy de acuerdo con mi amigo libanés, estuvimos hablando largo rato. El ha viajado mucho y ha visto mundo, y los dos pensamos lo mismo, no hay duda, la Tierra está muriendo muy rápidamente. Está siendo agredida a todos los niveles, en todos los lugares.



Hoy es mi última noche en Malasia. Vuelve a llover con muchas ganas. Caen cortinas de agua y los zorros voladores siguen viniendo a comer la fruta madura. Los cangrejos siguen filtrando la arena de la playa bajo la lluvia, hay actividad de los peces, están de cacería. Un coro de ranas pone música a la noche. Los relámpagos iluminan de morado el cielo y su sonido rasga las nubes sobre el mar. Huele a mar y a tierra mojada...La Tierra se muere, pero no será esta noche.

                                                     No hay duda, si Sandokan existiese viviría en esta isla.


Nutrias marinas
 Hemos cogido el ferry sin problemas para volver. A la llegada a Mersing me he quedado sorprendido. En la salida del puerto, en una pequeña playa junto a la bocana, un grupo de 4 nutrias marinas jugaban despreocupadas sobre la arena. Parece que no todo está perdido.



Navidad tropical bajo un sol abrasador
  Hemos llegado a Singapur para tomar nuestro vuelo de vuelta.  Nos alojamos en Little India, el enorme barrio hindú de Singapur, así conoceremos mejor otra parte de la ciudad. Tras pasar una tarde y una noche en el ambiente hindú a la mañana siguiente fuimos a conocer Orchard Road, una enorme avenida flanqueada de lujosos y gigantescos centros comerciales de auténtico lujo.
Después de estar en el abigarrado y un poco opresivo ambiente de Little India, Orchard Road fue como un soplo de aire fresco, con su ambiente cosmopolita y dinámico. Impresionan sus megacentros comerciales de diseño, he visto unos 20 ó 30, unos a continuación de otros. No escatiman en decoración y sólo ves primeras marcas de moda, de esas muy caras.

Lo que más sorprende es el ambiente navideño que impregna las calles. A pesar de que aquí no hay demasiados cristianos celebran la navidad, pero no desde el punto de vista religioso, sino desde el comercial. Es muy chocante toda la decoración navideña, con muñecos de nieve y árboles de navidad bajo el sol tropical. Los árboles navideños son espectaculares, de vivos colorines, amarillos y negros, azul y plata, de muchos metros de altura..  A sus pies la gente  pasea en manga corta y falditas.



 

Aquí el escaparatismo es llevado a su máximo exponente y los diseños son muy, pero que muy buenos. Nunca he visto nada así, es el paraiso del consumismo, la disneylandia del comercio.

Paqui estuvo unas navidades en Nueva York y dice que no hay comparación, que esto es muchísimo más espectacular y llamativo, que las marcas caras son iguales pero que aquí la decoración es mucho más impresionante.
La mezcla de razas es asombrosa, totalmente multicultural, la comida variadísima, mucho mejor que en Malasia. Las mujeres orientales vestidas al estilo occidental, marcando curvas, super sexys.

 Dentro de 24 horas todo esto quedará atrás, empieza el regreso. Después de un viaje de 22 a 24 horas espero llegar de vuelta a Zaragoza. Echaré de menos el poderosamente bueno café malayo. Probablemente el mejor café que he probado, contundente, espeso, sabroso y aderezado con un chorro de leche condensada. Insuperable sabor. Qué pena tener que volver al café  de España...  Adiós Malasia, adiós Singapur, gracias por vuestra hospitalidad y por todas las buenas sensaciones y recuerdos que me traigo.